La respiración en el canto, una eterna controversia

Si preguntas a cualquier docente, investigador o profesional de la voz sobre la importancia de la respiración en el canto, de seguro la respuesta que encontrarás es que sin ninguna duda es un aspecto capital para el desarrollo de las habilidades de la fonación.

Toda persona que ha conseguido un dominio sobre su voz ha puesto atención a este aspecto de la técnica vocal y ha desarrollado esquemas de conducta que favorecen al control del flujo espiratorio. En su libro La respiración en el canto, el Dr. Josep Gustems Carnicer, de la Universitat de Barcelona expone lo siguiente: “La respiración vegetativa que utilizamos cuando estamos en reposo constituye una actividad refleja que no requiere ningún esfuerzo físico consciente, mientras que en el habla requiere la participación voluntaria de algunos músculos.

No obstante, obtendremos una mejor respiración si aprovechamos los beneficios de la relajación muscular, pues esta predispone a una mejor respuesta a las órdenes motoras así como a una menor resistencia al alargamiento muscular. La educación vocal pretende controlar y transformar la respiración en un proceso activo”. Ya sea de manera empírica o a través de un estudio consciente y dirigido, las personas que se dedican al canto o a las actividades de la voz profesional han conseguido habilidades para controlar su conducta respiratoria a favor del uso de su voz. Ahora bien, si preguntas a distintos profesionales con experiencia y estudios de técnica vocal cómo se logra este dominio o cuál es la manera técnica de afrontar el comportamiento respiratorio para la voz, lo más probable es que te encuentres con opiniones disímiles y contradictorias. Esto es así: no hay un consenso sobre la mayoría de los aspectos de la respiración técnica para la fonación.

En distintos talleres, cursos y conferencias sobre técnica vocal, así como en textos y publicaciones, a través de los años me he encontrado con consideraciones y puntos de vista muy diferentes sobre este tema. Muchos son los maestros que basan su trabajo en la respiración y realizan muy interesantes y exhaustivos entrenamientos respiratorios, otros piensan que abordar la respiración directamente y de manera aislada puede ser contraproducente, por tanto dejan que el control del soplo fluya de manera natural. Por ejemplo, la maestra de canto y fonoaudiólogo Magdalena León es conocida por sus ejercicios respiratorios en diferentes posiciones: acostados, sentados, de pie, en equilibrio, con desplazamiento, aeróbicos, anaeróbicos, etc, que tienen por objeto el logro de habilidades propioceptivas, además de una tonificación de la musculatura involucrada en las actividades vocales, lo que considera necesario para el correcto desempeño del cantante. Por el contrario técnicas como el Estill voice o Speech level singing, hacen énfasis en que no hay necesidad de hacer entrenamientos específicos para los músculos respiratorios y argumentan que la respiración debe ser un acto natural y relajado. Es difícil elegir un bando cuando personas tan prestigiosas y experimentadas tienen opiniones tan diferentes. Es imperativo empezar a desarrollar un criterio que nos guíe hacia la ruta más conveniente para nuestro mejor desempeño y salud vocal.

Lo que todos sabemos es que el ciclo respiratorio está compuesto por dos etapas: inspiración y espiración. La pregunta lógica y directa, si es que queremos tener una idea clara de qué hacer para respirar técnicamente al producir las voz es ¿qué comportamiento debo tener en cada etapa de este ciclo?

En la etapa de inspiración es donde podemos encontrar un consenso más amplio sobre las premisas básicas de la técnica. La idea más extendida es la de un movimiento anteroposterior y lateral concentrado en la región diafragmática, evitando la elevación clavicular e intentando mantener una sensación corporal relajada. Incluso el conocido coach vocal Seth Riggs, quien es un defensor de no hacer hincapié en el trabajo de reeducación respiratoria, en su libro Singing for the stars dice lo siguiente: “Usted no tiene que trabajar en respirar correctamente, a menos que usted tenga postura escasa o una tendencia para levantar su pecho y los hombros… Si usted mantiene una buena postura cuando canta, y se cuida de no dejar su pecho “colapsar”, cuando exhala, su diafragma puede moverse libremente y estará regulado por sus músculos abdominales automáticamente…”. La generalidad de los autores habla de tres tipos o movimientos asociados a la inspiración: costal superior o clavicular, costodiafragmático y costo abdominal. También es consistente la información en apuntar al tipo costodiafragmático como el más adecuado para la fonación.

En lo referente a la etapa de espiración es donde la conceptualización es menos clara. Hay un consenso general en el hecho de que debe haber un control del soplo espiratorio. Es decir la presión subglótica (aire comprimido debajo del pliegue vocal), responsable de la vibración armónica de las cuerdas vocales, y fuente principal de la energía que produce el sonido, debe ser controlada por el individuo para conseguir los resultados deseados. En lo que no hay un acuerdo general es en cómo hacerlo. Seth Riggs y Jo Estill, creadores de métodos muy difundidos coinciden en que no debemos centrar nuestra atención en entrenar ningún comportamiento específico para controlar el soplo, por el contrario, si concentramos la atención en el sonido de la voz, o en los ejercicios fonatorios planteados por el tutor, los músculos espiratorios responderán de manera espontánea. Por su parte Catherine Sadolin en su libro Técnica Vocal Completa dedica un capítulo entero a un concepto bastante extendido y controversial por sus distintas interpretaciones y definiciones: El apoyo. En referencia a este término la autora dice: “El apoyo significa retener la respiración. Esto se logra del siguiente modo: Manteniendo bajo el diafragma… tirando hacia adentro el abdomen desde el ombligo… contrayendo los músculos de la espalda… activando los músculos lumbares… Se establece una pugna entre los músculos lumbares, que intentan curvar la espalda, y los abdominales que intentan enderezarla. La interacción de estos tres grupos de músculos debe producirse con un movimiento prolongado, gradual y continuo, como al oponerse a una resistencia”. En palabras más simples, se trata de una contracción abdominal, coordinada con una expansión intercostal que tiene como objetivo controlar la salida de aire. El Dr. Josep Gustems Carnicer en su libro La respiración en el canto sustenta esta misma idea de la siguiente manera: “El control de la espiración será uno de los elementos básicos de la fonación y del canto. La fonación es más eficaz al inicio de la espiración y, progresivamente, disminuye de forma natural su apoyo y se vuelve más y más forzada. Durante la espiración, el control respiratorio radica en la contracción de la musculatura abdominal que provocará un aumento de la presión intraabdominal que empujará las vísceras hacia arriba y éstas al diafragma, haciendo que la espiración sea activa y se adecue a las necesidades fonatorias. Tanto un defecto como un exceso de presión del aire en la espiración provocará sobrecargas musculares, fatiga e incluso patologías en las cuerdas vocales”. Según estos criterios, es importante conseguir un control de la musculatura espiratoria para a su vez manejar adecuadamente la energía de la voz, la cual de otro modo va perdiendo su fuerza inicial y generando descontrol del soplo y tensión. En resumen el apoyo se trata de una técnica espiratoria que provee de fuerza y control a la presión subglótica y se logra activando una contracción abdominal coordinada con una expansión intercostal que permite manejar la dinámica de la espiración a favor de las necesidades fonatorias. A pesar de que hay muchas definiciones sobre el apoyo o soporte respiratorio, y algunas pueden ser muy difusas y hasta incoherentes, cuando hablamos de movimientos específicos que se pueden aplicar y poner en práctica, y tomamos en cuenta la dosificación y la relajación como elementos fundamentales del proceso, resulta una herramienta poderosa para el dominio de las habilidades de fonación. En mi experiencia como docente del área y como cantante profesional, el entrenamiento respiratorio específico para lograr este tipo de control me ha dado resultados concretos y muy positivos.

La concepción y el consenso en las ideas de una mecánica respiratoria entrenable, bien comprendida y con indicaciones concretas y factibles de aplicar por los estudiantes es una de las grandes metas pendientes de la educación para la voz profesional. Es cierto que no hay estudios científicos y no se han hecho las pesquisas necesarias para validar algún tipo de entrenamiento respiratorio que permita llegar a acuerdos sobre cómo enseñar este tema. También es cierto que falta mucho por conocer y falta mucha investigación, así como promover el interés de los expertos para ahondar en el asunto. Queda de parte de los profesionales de la voz afrontar este reto y tratar de estar a la altura de esta importante necesidad.

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